Astrologia

La función terapéutica de la astrología

La Astrología de Orientación Humanista tiene como objetivo ayudar a la persona a contactar con sus recursos y personalidad genuina, para que pueda valorarse de una forma realista y positiva.

Los mensajes que recibimos desde nuestra infancia van deformando la imagen de quienes somos en realidad, y desde el momento que tenemos uso de razón buscamos desesperadamente entender sentimientos y reacciones que escapan a nuestro control.

La astrología tiene una función terapéutica, y puede contribuir de forma muy eficaz y positiva en el proceso de cambio.

Durante el proceso es necesario que exista una relación de confianza entre el astrólogo y el consultante, para que éste se sienta libre de expresar sus dificultades.

La persona que acude a la interpretación de su Carta Natal, se siente escuchada y aceptada en sus secretos más íntimos, cuando el astrólogo describe sus conductas, y suele experimentar un sentimiento de alivio, al ver que sus dificultades van unidas a posibilidades reales de evolución personal.

El encuentro con el propio mapa natal ayuda a la persona a descubrirse, aceptarse y tomar conciencia de los mecanismos que originan sus conductas. En muchos casos esto es suficiente para que el consultante encuentre estrategias para resolver sus dificultades de forma efectiva, otra opción es el seguimiento de la dinámica de la carta a través de encuentros sucesivos los que darán pautas de los pulsos y los ciclos, los que de no conocerlos hacen que giremos en falso alrededor de un mismo tema.

Aún suponiendo que la persona deba iniciar un proceso terapéutico o se encuentre en él, la carta astral habrá ayudado de forma significativa a aclarar el camino y situar los conflictos básicos, ahorrando muchas sesiones de recorridos por “callejones sin salida”, durante la fase de exploración terapéutica.

Desde la perspectiva de astrología humanística, entendemos que esos periodos problemáticos indican procesos madurativos que son indispensables para el crecimiento personal, y a través de los estudios de previsión astrológica, es posible situar en muchos casos el núcleo del conflicto, su momento de inicio y el momento de conclusión.

La comprensión de dichos procesos a través de la carta astral y la colaboración conciente con ellos, tendrá un indudable valor terapéutico que nos ayudará a sobrellevar de forma más serena esos momentos difíciles.

La astrología tiene un poder sanador por sí misma. En los casos en que es necesario un trabajo psicológico más continuado, la astrología sirve de forma efectiva para preparar el camino, o ayudando en la evolución del proceso terapéutico si éste ya está en marcha.

En sí misma, la carta astral nos descubre el orden que se esconde tras el caos, en el que creemos estar. La estructura, la dirección y el sentido de nuestra existencia, aparece reflejado en ese mapa de nuestra vida, y el sentimiento de estar conectados con el Universo tiene un efecto liberador.

Lic. Alicia Mabel Alfuso

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Y vos... ¿Cómo te llevás con Saturno?

Saturno tiene mala fama. Quiénes me consultan preguntan asustados ¿y este año qué pasa con Saturno?. La Astrología clásica lo clasifica como planeta maligno. También lo llaman el Sr. del Karma. Los viejos astrólogos lo veían como traba o muerte. La función de Saturno es el límite y la estructura. Todo sistema, toda forma, toda entidad, toda situación debe tener límite, borde, contorno, estructura. Saturno tiene que ver con lo que es, no con lo que debería ser o con lo que me gustaría que fuera. Cada cosa es lo que es en cada momento. Ante Saturno no hay ninguna posibilidad de pedir, protestar, implorar. Es lo que hay. Lo que es, es. Se trata de una energía fría y seca. Es la firmeza de lo que no se mueve. Es lo que permite lo permanente. Saturno se manifiesta en nuestro cuerpo a través de los huesos que nos dan estructura y del código genético que es el que hace que seamos esto y no otra cosa. Saturno define. Lo que está definido puede ser alterado pero, entonces, será otra cosa. Saturno es borde y esto puede ser vivido como un obstáculo para las fantasías y la imaginación. Ante Saturno podemos decir “yo me imaginé que... ” o “a mí me hubiera gustado que.....” y él contestará “es lo que es”, “es lo que hay”, “si te gusta bien y si no buscá otra cosa”. Saturno tiene que ver con el tiempo, con el reino de lo medible. Lo que pasó, pasó. El tiempo transcurre y Saturno nos dice “el tiempo ya pasó”. Para nuestro niño interior resulta molesto, enojoso y, en algunos casos, hasta insoportable que nos pongan límites, qué nos digan “que no tenemos todo el tiempo del mundo”, “qué no tenemos todo el dinero que queremos”, “que no podemos poseer todo lo que deseamos”, “que el otro no quiere lo mismo que nosotros”. En el plano de Saturno no existe lo nuevo, lo diferente, lo distinto sino que existe lo medible, lo comparable, lo que obedece a la ley. Son arquetipos Saturninos: Cronos (el tiempo), La Muerte (el límite a la vida), el Ermitaño (anciano y austero), el Científico (descubre leyes y regularidades), el Juez (que mide con su balanza). La autoridad tiene que ver con Saturno, aquel que regula y pone orden. También el padre que es quien tiene la función del límite con los hijos. Tiene que ver con los hábitos, las costumbres, tradiciones, leyes, normas, reglamentos, modelos sociales. La relación que tenga cada uno con la autoridad, los modelos y los límites va a estar relacionada con el vínculo de aceptación, adaptación o rechazo que establezcamos con Saturno. Un buen vínculo con Saturno nos permitirá el autosostén, la sensación de estructura propia, de madurez, de poder poner límites, de solidez, de aceptación del tiempo y de la muerte. Un mal vínculo con Saturno nos hará rígidos, autoritarios, dependientes del sostén de otros, inmaduros, aferrados a modelos externos, hará que nos comparemos, que seamos rebeldes eternos, quejosos y críticos sin que aportemos nada factible a cambio. Ahora podemos pensar la función de un tránsito de Saturno como el momento de enfrentarnos con una realidad que hasta ahora quisimos negar y que inexorablemente nos dice “el tiempo terminó”, “ya no hay más tiempo para tus fantasías”, “de aquí no pasarás”, “debés restringirte a lo que hay”. Para algunos puede resultar arbitrario, frío, duro, intransigente, kármico, inhumano. En ese caso será necesario reflexionar acerca de cómo nos estamos vinculando con Saturno. Saturno es el regente de Capricornio. Joan Manuel Serrat es un capricorniano que le puede poner poesía a la frialdad de Saturno cuando nos dice: “nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” o “cada uno es lo que es y anda siempre con lo puesto”. Una consulta con el Astrólogo nos permitirá saber como anda nuestro reloj saturnino y que indicios y orientaciones nos da nuestra carta natal para prevenir choques con las paredes infranqueables, llamadas realidad, cuando no nos ajustamos a las reglas y los plazos de Saturno. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Sinastrías de Cartas Natales

Cada vez que conocemos a alguien o entramos en crisis con nuestra pareja o formamos una nueva, comenzamos a preguntarnos: ¿qué hago yo con esta persona? ¿Qué tengo yo en común con ella? ¿Por qué chocamos cada vez que hablamos? ¿Para qué vivo esta historia? ¿Qué tiene que me atrae tanto? ¿Cuál es la razón por la que aquella pareja dejó una huella tan profunda en mí? ¿Qué tenemos que aprender uno del otro? ¿Esta nueva persona que conocí será adecuada para mí? ¿Qué tenemos en común? ¿Qué hace que por momentos, todo sea atracción y minutos después pelea y confusión? La Sinastría es una superposición, comparación e interpretación de Cartas Natales de parejas, socios, familiares, amigos, etc; que permite responder a estas y otras preguntas con el objetivo de orientarnos en nuestros vínculos y relaciones, para lograr una comprensión más profunda de las mismas. Podremos ver cuáles son los aspectos en común, cuáles están en tensión y cuáles se complementan; como así también el momento energético y psicológico que cada parte está viviendo. Existen parejas que nos estimulan, que nos permiten crecer, que nos absorben, que nos dominan, que hacen aflorar nuestra agresión, que nos enfrían y distancian, que nos ponen en el lugar de niños o en el de padres. La Sinastría nos permite visualizar qué sucede entre los aspectos masculinos y femeninos de una pareja, cuáles aspectos del otro nos dan seguridad, que puedo enseñarle, qué puedo aprender, cuánto estimula o limita mi expresión y creatividad, o que aspectos mutuos favorecerán un proceso de alquimización de energía que permitirá un proceso de transformación de cada integrante que la compone y de la pareja como sistema. Cada nuevo vínculo pone en juego lo mejor y lo peor de nosotros ya que una pareja es la oportunidad que nos da la vida de conocer algo más acerca de nosotros mismos. La entrevista astrológica individual o de pareja nos dará instrumentos para vivir nuestra relación desde un sentido de transformación, descartar el concepto de “destino” en el que somos objetos y no sujetos de nuestra vida. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Conflictos y polarización

Los momentos de crisis son decisivos para llegar a la consulta con el astrólogo. Estas crisis, son sincrónicas con los tránsitos de Saturno, Urano, Plutón y Neptuno, como así también con aspectos duros y ciclos que nos ponen en contacto con situaciones externas e internas, las que nos impulsan a tomar decisiones, muchas veces postergadas por miedo. Entramos en crisis debido a decisiones que no podemos tomar. Lo viejo ya no nos sirve y le tememos a tomar un nuevo camino, tenemos miedo a perderlo todo, miedo a la soledad, miedo a perder un trabajo, miedo a perder el ser amado, miedo al desprestigio, miedo a la muerte. El estado es de ambivalencia, queremos esto y aquello, no podemos tomar una decisión. Por momentos nos aferramos a lo conocido y luego sentimos que queremos tirar todo lo que tenemos en pos de lo nuevo. Nos vamos de un polo al otro, nos sentimos en una encrucijada. Las contradicciones nos paralizan. La resolución del conflicto no está en elegir un camino o el otro, la fantasía es que si ganamos una cosa perdemos la otra. Resolución implica equilibrio y por lo tanto debemos agotar la vivencia de ambos polos para lograrlo. La astrología nos plantea las energías zodiacales en términos de polaridad. Cada polaridad enfoca la realidad desde un extremo parcial, creyendo que esa es la verdad, sin saber que la única forma de resolución es integrando los opuestos. La integración de opuestos nos lleva a una síntesis superadora de las partes. El zodíaco nos presenta 12 signos, 12 parcialidades, que pueden verse como 6 polaridades: Aries-Libra Tauro-Escorpio Géminis-Sagitario Cáncer-Capricornio Leo-Acuario Virgo-Piscis De esta manera cada par representa un tipo de conflicto o par contradictorio. La predominancia de alguno de ellos, lo que surge del análisis de la carta natal, pre-supone el tipo de conflicto que caracteriza al consultante. Como ya comenté en artículos anteriores la persona no es sólo su signo y por lo tanto se necesita analizar su carta natal para determinar sus características energéticas y psicológicas. De esta manera podremos ver cuál es la conflictiva predominante. Aries - Libra: la contradicción es: autoafirmación o acuerdo, individuo o pareja, mi deseo o el deseo del otro. Tauro - Escorpio: la contradicción es: placer o conflicto, lo mío o lo nuestro. Géminis - Sagitario: la contradicción es: análisis o síntesis, alumno o maestro, pregunta o respuesta. Cáncer - Capricornio: la contradicción es: madre o padre, contención o sostén, mundo interno o mundo externo, hogar o sociedad. Leo - Acuario: la contradicción es: yo o nosotros, autoexpresión o expresión grupal, creatividad propia-creatividad anónima. Virgo - Piscis: la contradicción es: orden o confusión, palabra o silencio, control o entrega. También presentan polaridades los planetas transpersonales: Plutón, Neptuno y Urano. Plutón nos hace pararnos por momentos en la omnipotencia y por otros en la impotencia. Urano nos trae la contradicción entre libertad y seguridad y Neptuno entre orden y confusión. Cómo vemos cada parte de la contradicción hace a la condición humana, y un motivo por el que nos cuesta aceptarlas en su totalidad, es que nacimos insertos en una familia o una cultura que acepta y valora a alguno de estos polos de la contradicción y denigra otros por ser considerados malos o peligrosos. Esto nos lleva a que continuamente debemos elegir en vez de integrar. Un ejemplo de ello es la polarización que muchas mujeres de Aries deben hacer hacia su signo opuesto Libra, ya que nuestra cultura aún no tolera, o no ve con buenos ojos que una mujer pelee, que confronte para defender lo suyo. Tal es así que terminan complaciendo, es decir polarizándose en Libra, para no ser tildada de masculina. Una muestra de su consecuencia suele ser un posterior ataque de ira, mecanismo de defensa, que más tarde o más temprano, compensa esa polarización, poniéndola ante un nuevo dilema ya que termina siendo tildada de histérica o loca. Esto nos muestra que el no vivir nuestras energías siempre nos trae un nuevo conflicto. Los tránsitos, ciclos, nos dan avisos anticipados y dan muestras de la necesidad de un nuevo aprendizaje o de algún giro en nuestras vidas. Atender y actuar frente a las alarmas nos evita un mal mayor. La consulta con el astrólogo humanístico actuará en forma preventiva y orientativa ayudando a ver el camino del medio. Lic. Alicia Mabel Alfuso

El lenguaje sagrado de la Astrología

Desde hace siglos se conoce a la astrología como una manera de predecir el futuro, como oráculo, como un sistema o una ciencia adivinatoria. Hoy, en cambio, podemos pensarla como una forma de conocimiento interior. La ubicación de los astros en el momento de nuestro nacimiento nos instala en una energía que, en un sentido, "determina" nuestro destino. Que así no sea depende de nosotros. Nuestro grado de libertad se establece cuando nos conocemos a nosotros mismos. Planteado desde la Astrología esto implica introducirnos en su lenguaje sagrado. Según la Psicología Social un sujeto es capaz de aprender cuando puede integrar el sentir, el pensar y el hacer, o lo que es lo mismo: cuerpo, mente y mundo externo. Hoy podemos decir que en el proceso de aprendizaje y evolución del sujeto, debemos agregar la dimensión espiritual. La astrología como "Lenguaje Sagrado" permite mirar desde esa perspectiva la conducta humana y los vínculos. La propuesta es comprender nuestras propias Energías Zodiacales y cómo estas influyen en nuestras relaciones vinculares. Desde este punto de vista podemos utilizar a la astrología como una forma de conocimiento interior. Cuando no nos conocemos nos sentimos manejadas por fuerzas ajenas a nosotros y lo llamamos destino. Nosotros somos nuestro propio destino. Nos transformamos en hacedores cuando decidimos conocernos. Re-conocer nuestras energías nos ayudará en nuestra evolución personal la que se manifiesta en nuestra vida familiar, de pareja, laboral, profesional, social y espiritual. La Astrología ayuda a un rápido diagnóstico de la situación y visualizar los vínculos desde un lugar de luz y sombra. Los vínculos y las situaciones muestran los aspectos en sombra y a través de ellos el sujeto tiene la posibilidad de ver, re-conocer y aprender sus propias energías. Es importante resaltar que una persona no solo tiene las característica de su signo, y que para conocer sus energías y psicología, así como sus tendencias y necesidades de aprendizaje debemos realizar un estudio de su Carta Natal para poder visualizar que aspectos están en luz y cuáles están en sombra siendo estos últimos los que de no ser reconocidos, a través de algún tránsito, actuarán como "destino". Lic. Alicia Mabel Alfuso

La luna en la Carta Natal

Al realizar la lectura y análisis de una Carta Natal debemos mirar atentamente lo que en astrología se llaman “energías básicas”: Sol, Luna y Ascendente. El sol es lo que vulgarmente llamamos signo y nos muestra en que lugar se encontraba el sol en el momento de nacer. El sol nos habla de nuestra identidad, de nuestra autoexpresión, y es básicamente como nos expresamos, como nos mostramos al mundo. El sol es una energía que se expresa concientemente, tiene que ver con nuestro yo, con nuestro ego. El Ascendente es el signo que se encontraba en el horizonte, ascendiendo, en el momento de nuestro nacimiento. El Ascendente tiene que ver con la hora de nacimiento y es una energía que deberemos aprender durante nuestra vida. Por lo general se trata de una energía que rechazamos y de la que estaremos rodeados. Cuando el consultante se entera de su ascendente por lo general pone gesto de disgusto y se da cuenta de que existen muchas personas que rechaza, que “casualmente” son de este signo. Justamente estas personas serán atraídas para que trabajemos nuestros aspectos rechazados y comencemos a incorporar esa energía. Con el tiempo, si es que trabajamos sobre nosotros mismos seremos más acordes con nuestro Ascendente que con nuestro signo, sin dejar de tener las características del primero. Se trata de sumar e integrar y no de descartar. Y ahora quiero hablarles de la Luna, por lo general no tenida muy en cuenta por muchas escuelas astrológicas y sin embargo de una fundamental importancia. La luna habla de nuestra madre, de cómo fue el vínculo que establecimos con ella, de cómo nos relacionamos con ella y como ella se relacionó con nosotros. Fíjense que interesante: dos hermanos por lo general no se pueden poner de acuerdo cuando hablan de cómo es mamá. Esto es muy claro en astrología ya que podemos ver que cada uno tiene la Luna en distinto signo, lo que hace que el vínculo de cada uno con su mamá sea distinto. La luna nos remite a la base emocional, al primer “sello” afectivo. La luna será aquello conocido y seguro en lo que nos refugiaremos cada vez que sintamos inseguridad, temor o miedo. Uno podría pensar...todos necesitamos afecto, mimos, caricias cuando tenemos miedo. Y sin embargo no es así. Hay quienes sí necesitan de caricias, quienes necesitan de la seguridad que da lo material, quienes necesitan sentir a alguien muy cerca, quienes necesitan estar solos, quienes necesitan trabajar, otros hablar, otros pelear, etc...etc.. Cada uno se remitirá a ese primer vínculo, a como fue la relación con mamá, y a cuales eran las situaciones por las que recibíamos amor de mamá. Puede ser que por ser responsables, por ser ordenados, por complacer, por hablar, por estar en silencio. Muchas veces intentamos que el otro haga en, momentos de ansiedad o angustia lo mismo que haríamos nosotros en esa situación ya que de esa manera nos calmaríamos, sin saber que cada uno de nosotros reacciona de manera diferente ante esas situaciones. Pues cada uno hará lo que su luna (mamá) hubiera querido de su hijo para seguirlo queriendo. La luna es nuestro lugar más infantil. Muchas veces cuando nos sentimos mal, fantaseamos con irnos a la luna, es decir reencontrarnos como niños con mamá. La luna es un mecanismo, como una llave automática que nos maneja cuando tenemos miedo y no permite que el resto de las energías zodiacales puedan explayarse. Como vemos la luna se comporta como un niño tomando todo el lugar anulando el resto de nuestras potencialidades. Una consulta con el astrólogo nos ayudará a hacer conciente ese mecanismo para que podamos transformarlo en talento y abrir el camino a integrar el resto de nuestras energías; es decir que el sol, la luna y el ascendente jueguen del mismo lado para poder alejarnos de los temores y sentirnos más plenos. Lic. Alicia Mabel Alfuso

La función de elementos en la Carta Natal

Existen cuatro grandes funciones psíquicas en cada individuo: pensar, sentir, intuir y percibir. El pensamiento es la función que permite comprender el mundo mediante relaciones intelectuales y consecuencias lógicas. El sentimiento es la función que hace que captemos el mundo desde lo emocional, valorándolo desde lo agradable-desagradable, amor-odio, aceptación-rechazo. La percepción se basa en el proceso de captación de la realidad a través de los sentidos físicos: vista, oído, tacto, olfato, gusto; los que decodifican la realidad como: caliente, frío, dulce, amargo, ruido, silencio, áspero, suave, etc. La intuición nos ayuda a percibir la realidad sin emplear los sentidos externos. La verdadera intuición supone la conexión de nuestro cerebro con nuestro Yo Superior. Podemos resumir las cuatro funciones de la siguiente manera: frente a un objeto percibimos que éste existe a través de la sensación, lo reconocemos y lo diferenciamos de otros objetos a través del pensamiento, lo valoramos como agradable o desagradable a través del sentimiento y es la intuición la que nos dice de dónde viene y adónde va. No es posible pensar y sentir o percibir e intuir al mismo tiempo. Por lo tanto mientras una de las funciones está en luz la otra permanecerá en sombra. En la Carta Natal la cantidad de elementos en fuego, aire, agua o tierra, nos permitirá visualizar qué o cuáles funciones son dominantes y cuáles son débiles o están en falta. Podremos saber, entonces, si se trata de una persona pensante, intuitiva, sentimental, o perceptiva. La falta de una función hará que la persona no tenga el canal adecuado para expresar esa función por la que se la verá con exceso o defecto de la misma. Por ejemplo si lo que falta es aire, tendrá dificultad para abstraer y ser objetivo o por el contrario se volverá excesivamente mental, racionalizándolo todo. Los signos de fuego son: aries, leo y sagitario Los signos de aire: géminis, libra y acuario. Los signos de agua: cáncer, escorpio y piscis. Los signos de tierra: tauro, virgo y capricornio Algunas de las características generales de los signos de fuego son: la gran vitalidad, el entusiasmo, la fuerza, la libertad de expresión, la extroversión, la iniciativa, la impaciencia, la franqueza. Son características de los signos de aire: la racionalización, el desapego y perspectiva, la expresión verbal, la mente, la curiosidad, la necesidad de comprender, la búsqueda de conceptos, la necesidad de relacionarse, la sociabilidad y la superficialidad. Los signos de agua se caracterizan por la gran sensibilidad, la captación de inconciente a inconciente, la reflexión profunda, la necesidad de intimidad, la capacidad de servicio, la empatía, la necesidad de vínculos emocionales profundos. Y por último los signos de tierra confían en sus sentidos y en la razón práctica y se caracterizan por la necesidad de disciplina, la búsqueda de seguridad, la tenacidad, la necesidad de obtener logros concretos. La tierra y el agua coinciden en ser introvertidos, siendo extrovertidos el fuego y el aire. La objetividad es compartida por la tierra y el aire y la subjetividad por el agua y el fuego. Posiblemente sintamos que tenemos un poco de cada cosa o que nos especializamos en algo. Conocer el balance de elementos de nuestra carta natal, nos permitirá conocer más de nosotros mismos, ayudándonos en nuestras elecciones vocacionales y laborales, como así también nos permitirá entender mejor nuestras afinidades y dificultades vinculares de amistad, familiares, de pareja, etc. Es seguro que eso que nos falta lo busquemos afuera y que aquel con quien nos peleamos tenga el elemento que nosotros no tenemos. Es importante resaltar que una persona no solo tiene las característica del elemento al cual pertenece su signo, y que para conocer sus energías y psicología, así como sus tendencias y necesidades de aprendizaje debemos realizar un estudio de su Carta Natal para poder visualizar que aspectos están en luz y cuáles están en sombra siendo estos últimos los que de no ser reconocidos, a través de algún tránsito, actuarán como “destino”. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Una luz en el camino

Desde hace algunos años y por unos... 2000 años más, estaremos viviendo la Era de Acuario, energía zodiacal aún incómoda para la humanidad. Acuario está regido por Urano el planeta de los imprevistos, de los cambios, de lo discontinuo, de lo mutante, de lo hiperrápido;... lo que era ayer ya no lo será mañana. Hasta no hace mucho tiempo el hombre podía planificar los pasos fundamentales de su vida; hoy sentimos que vivimos en la inseguridad y en la incertidumbre. Bueno...sin duda el Universo siempre nos puso pruebas que como humanidad hemos sido capaces de superar. ¿Qué pide de nosotros la Era de Acuario?... Creatividad, conductas diferentes a las que teníamos frente a la estabilidad. Tenemos dos opciones: nos dejamos aterrar por el miedo, vencer por las fobias, nos peleamos con la realidad o nos ponemos en búsqueda de nuestro propio potencial creativo olvidado. Ser creativo significa apelar a esos instrumentos que nunca usamos, que no sabíamos que teníamos, o que alguna vez usamos y que, por comodidad o por olvido dejamos... para una próxima vez. La Astrología Humanista es hoy una propuesta de re-encontrarse con esos instrumentos internos. Cuando hay confusión, hay miedo, tendemos a encerrarnos, a guardarnos, sentimos que no hay salida y en ese círculo vicioso no vemos que existen otras puertas. La Astrología permite encontrarnos con nuevas herramientas, se trata de poner luz donde hay oscuridad. Posiblemente no podamos cambiar el país ni el mundo pero si podemos cambiar, rever o remodelar alguna parte de nosotros mismos. La creatividad es posible si cambiamos nuestro punto de vista, nuestro enfoque. Cada vez que se habla de Astrología, es inevitable la asociación con la predestinación, el oráculo, el horóscopo, la predicción. Inmediatamente el miedo....”yo no quiero hacerme una carta natal porque no quiero que me digan cosas feas de mi destino”, léase muertes, divorcios, enfermedades. La Astrología Humanística no es un oráculo ni un arte adivinatorio sino un modelo de análisis para comprender que la vida es movimiento, que este movimiento es cíclico y rítmico y que desde allí podremos entender mejor lo que nos pasa, por qué nos pasa, e instrumentarnos para aprovechar de la mejor manera ese momento transformando el conflicto o el dolor en aprendizaje para la vida. Una consulta con el Astrólogo hará posible enfocar nuestra vida de una manera diferente, será, si me permiten la metáfora, como poner “una luz en el camino”. La carta natal es un mapa de nuestras energías, de nuestro ADN energético, y como todo ADN tiene inscripto nuestro potencial, algo que todavía no salió a la luz. La lectura de la carta natal actuará en el consultante como una luz que permitirá iluminar lo que tenemos en sombra y que en consecuencia nos provoca dolor y confusión. Iluminar es tomar conciencia, de que sólo estamos utilizando una parte de nuestros recursos, de que tenemos una mansión de varios pisos y que solo estamos utilizando la planta baja. Es importante resaltar que una persona no tiene sólo las características de su signo sino que para conocer sus energías y psicología, así como sus tendencias y necesidades de aprendizaje debemos realizar un estudio de su Carta Natal para poder visualizar que aspectos están en luz y cuales están en sombra siendo estos últimos los que de no ser reconocidos, a través de algún tránsito, actuarán como “destino”. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Cambiemos destino por aprendizaje

La Astrología Humanística es una línea de la astrología centrada en el hombre y no en el “destino”. A diferencia de la astrología clásica el astrólogo humanista utiliza el análisis de la carta natal como un instrumento que permitirá al consultante, poder ver con mayor claridad aspectos de la realidad y de su conducta y personalidad que al permanecer inconcientes actúan como “destino”. El “destino” es, simplemente, lo que no vemos de nosotros mismos. Conocernos nos ayuda a cambiar los vínculos y situaciones que aparecen repetitivamente en nuestras vidas y que, por creer que su modificación no depende de nosotros, llamamos “mala suerte”. La Carta Natal es un mapa genético de nuestras energías. En ella el astrólogo humanista puede ver las múltiples formas y posibilidades que las energías potencialmente pueden adoptar en las personas. Su tarea, durante la entrevista, es mostrar al consultante que sólo está utilizando una parte de su potencial y que es, justamente, esa otra parte desconocida la que actúa como un boomerang, limitando y obstaculizando la concreción de sus deseos. El astrólogo humanista trabaja para poner en luz aquellos aspectos desconocidos de nosotros mismos, colaborando para que nuestra “caja de herramientas” se acreciente y nos permita manejarnos de manera más inteligente frente a los problemas, la adversidad, los vínculos negativos, las propuestas no claras, las utopías en las que creemos y que, por momentos, sentimos nunca se cumlpirán. La propuesta es ser protagonistas y no espectadores de nuestra vida. Una entrevista con el astrólogo nos permitirá saber dónde estamos y dónde podríamos estar si dispusiéramos de todo lo que tenemos, y que aún no pudimos descubrir y nos orientará acerca de los posibles caminos que nos llevan a encontrarnos con ese ser desconocido que somos nosotros mismos y poder así, vivir más plenamente y en armonía con el universo. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Relato de una consultante

Quiero compartir con ustedes una síntesis del trabajo con una consultante a quien acompañé en el camino del autoconocimiento desde una perspectiva astrológica. Aprovechando el fin de año hicimos juntas una evaluación del trabajo de seguimiento de su Carta Natal que venimos realizando desde hace aproximadamente 2 meses. Mi consultante tiene 56 años y está en un momento astrológico que implica grandes cambios personales que la reposicionarán en el mundo o se encontrará con muchas situaciones de destino que pueden ser vividas como dolorosas, inexplicables, buscando responsabilizar a otros de lo que sucede: todo dependerá de que pueda o no entender acerca de este ciclo que debe ser inevitablemete transitado y que de acuerdo a cómo lo transite, dejará huellas y consecuencias dolorosas o la alegría de ver las posibilidades que, a partir de las dificultades, se abren para encarar esta segunda parte de su vida contando con nuevos recursos personales. Transcribo ahora las palabras de mi consultante: “A partir del trabajo que venimos haciendo puedo ver la diferencia entre éste y otros trabajos que sobre mí misma encaré durante muchos años de mi vida. Hasta comenzar a trabajar mi Carta Natal me sentía aislada como individuo, y a partir de un trabajo con perspectiva astrológica me siento ubicada en el mundo, en el Universo. Puedo comenzar a ver cual es el lugar que me tocó, darme cuenta de que lo que me está pasando tiene un sentido, que no estoy sola en el mundo y que lo que me sucede, y lo que soy pertenece a un sistema más amplio. Vos al comenzar me dijiste algo que me resultó muy claro: “no te voy a decir lo que te va a pasar sino que te voy a acompañar en el camino de tu evolución para que seas más conciente de tus energías y recursos personales potenciales”. Hoy me siento más segura de lo que hago. Siento que todo tiene un sentido, que hay un camino que es “mi camino”, y que la astrología te marca los momentos, te da otra explicación. Me siento una con el universo, me siento más cómoda, que todo tiene un sentido con lo lindo y con lo feo, con lo doloroso y con las alegrías, con lo duro y con lo gratificante. Verme en el cuadro familiar para mi fue un alivio que me sacó de la culpa solitaria. Solté las riendas, no tengo nada que manejar, sé que van a venir tiempos difíciles y estoy preparada para eso: ya no necesito sostenerme en otros. Conocer mi carta natal me da puntos de referencia que me sostienen”. Muchas veces, cómo profesionales, nos ponemos objetivos o metas en nuestro trabajo que no siempre tenemos posibilidad de comprobar con tanta claridad y las expresiones de mi consultante, que hoy he compartido con ustedes me hacen reflexionar acerca de la sintonía entre los logros de mi consultante y el objetivo que persigo en mi tarea como Astróloga. Lic. Alicia Mabel Alfuso

La misteriosa y cambiante luna

Desde pequeños nos acostumbramos a que la luna cambie. Siempre está de diferente tamaño, con diferente luminosidad, a veces no sabemos si va o si viene, si está creciendo o menguando. Es una "irregularidad" en nuestra vida cotidiana con la que nos acostumbramos a vivir. La Luna cambia siempre, y nos preguntamos ¿qué significa que cambie?, ¿cuál es la diferencia entre luna creciente y luna menguante? ¿Que significa que esté llena? ¿Por qué cuando es nueva no se ve?¿Qué esta gestando cuando se esconde? ¿qué festeja cuando ésta redonda y blanca?. Las Lunas Nuevas marcan el principio de un ciclo de aproximadamente 28 días. Es tiempo de sembrar, es tiempo de iniciar. Si queremos que algo fertilice y crezca, es el momento para llevarlo a cabo. Las Lunas Llenas en cambio son la culminación, es decir la etapa de plenitud, de un ciclo que empezó 14 días antes, en la luna nueva. En luna llena es tiempo de observar qué necesitamos traer a la conciencia y hacer balance. Estar atentos a las lunaciones nos ayuda a fluir con el ritmo que de la vida. Ajustamos nuestras actividades, casi sin darnos cuenta, a la alternancia del sol y la luna; y a menos que tengamos trabajos que son específicamente nocturnos, hacemos nuestras actividades de día y descansamos de noche, y si debemos modificarlo, sentimos que vamos "en contra" de corriente. Hay ciclos personales y ciclos colectivos. Cuando observamos los cambios de la luna en el cielo somos testigos de un ciclo colectivo, y en consecuencia nos afecta a todos. Algo para tener en cuenta cuando estudiamos una carta natal es el signo y el elemento en el que se encuentra la luna. La luna tiene un ciclo de 28 días, cada dos días y medio cambia de signo, y de acuerdo al signo que transita será su energía. De esta manera Aries, Leo, y Sagitario nos dará una luna de fuego. Tauro, Virgo y Capricornio una luna de tierra. Géminis, Libra y Acuario una luna de aire. Y por último Cáncer, Escorpio y Piscis una luna de agua. El fuego es un elemento activo, masculino, Es el principio de la acción. Siempre está en movimiento, no hay fuego estático Simboliza cambio y evolución. Es afín con las emociones activas y dinámicas como la cólera, el júbilo, el entusiasmo. Las lunas de fuego son adecuadas para todo aquello que implique o necesite movimiento, pasión, impulso, actividad, empuje, voluntad. La tierra es un elemento pasivo, femenino. Es receptiva, cálida, contenedora, confiable, segura. Es nuestra madre, el útero, la "madre tierra". Con el agua se hace fértil. Tiene características de estabilidad, continuidad, solidez, practicidad. Sostiene, da y mantiene la forma. Es perdurable, física, sensorial, sensual, no intervienen ideas, conceptos ni creencias. Es materia. La tierra tiende a resistirse al cambio. El fuego desea cambiar las cosas, la tierra intenta sacar el mejor partido posible de lo establecido. Las lunas de tierra son buenas para sembrar. Para dar más energía a algo que deseamos que se mantenga, para dar continuidad y estabilidad. El aire es masculino, activo. Comparte con el fuego su carácter animado. El fuego se eleva mientras que el aire se mueve horizontalmente relacionando todo lo que encuentra a su paso. Nos trae olores, pensamientos, sonidos, semillas. Transporta ideas y objetos. Se asocia con el pensamiento y la lógica, es desapegado y objetivo, superficial y rápido. Su fuerza es su visión clara y objetiva, su punto débil son las emociones. Es excelente para observar, planear, organizar. El aire y el fuego son abstractos, pierden contacto con la realidad física y las consideraciones prácticas. El fuego tiene un carácter personal mientras el aire tiene carácter social. Las Lunas de Aire sirven para comunicar, para proyectos que involucren la mente, el intelecto y cualquier tipo de lenguaje. Sirven para todo aquello que necesite de movimiento y versatilidad. El agua es el más Yin de los elementos, el más vinculado con el arquetipo maternal y femenino. Es el principio que protege, nutre, da vida. Imaginación, intuición, sentir, crear, arte, poesía, música; todos estos conceptos representan al agua. Así como el fuego se eleva, el aire se mueve horizontalmente y la tierra permanece inmóvil, el agua tiende a hundirse y a penetrar. Se mueve hacia abajo hasta rodear las raíces de todas las cosas. El estilo del agua es captarlo todo como totalidad, no es lineal, no es racional, se trata del mundo emocional: del sentir y la empatía. Cuando hablamos de la realidad cotidiana nos referimos a la tierra, cuando hablamos del universo, de un todo, de englobar; nos referimos al agua. Las lunas de agua son buenas para cualquier cosa que requiera un proceso intuitivo, emocional, globalizante, integrador. Las lunas de agua nos conectan con el inconsciente colectivo, borran las fronteras entre los diferentes niveles de realidad. Son totalmente incluyentes, no discriminan. Nos envuelven a todos en una especie de matriz enorme y tienen la capacidad de fundirnos. El astrólogo al analizar una Carta Natal tiene muy en cuenta la luna: la fase en la que se encuentra, su signo, con qué planetas hace aspecto, cómo se integra con el resto de la carta, qué área de la vida nos afecta. El conocimiento de la luna en la carta natal nos ayuda a re-conocer nuestros mecanismos infantiles y modificarlos. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Ciclos de Edad

Cumplir años, en nuestra cultura, resulta más un motivo de depresión que de alegría y festejo. Nos “bajoneamos” porque nos vemos más viejos, porque nos damos cuenta de lo que no hicimos, porque nos damos cuenta que ya no podremos hacer ciertas cosas, porque ya no tenemos el mismo cuerpo, porque no sentimos lo mismo. Cumplir años debería alegrarnos por estar vivos, por tener la oportunidad de seguir experimentando, por la libertad que nos da el conocimiento, por la sabiduría que dan los años bien vividos. No es fácil aceptar lo que perdimos y abrirnos a lo nuevo sin miedo. Los seres humanos hemos perdido la conexión con el cosmos, olvidándonos de nuestra naturaleza cíclica. Hay un tiempo para ser niños y hacer cosas de niños, hay un tiempo para ser adolescentes y hacer cosas de adolescentes, hay un tiempo para ser jóvenes, adultos y un tiempo para la vejez; y cada tiempo conlleva un aprendizaje. Nuestra sociedad a través de la moda nos lleva a tergisversar los ciclos. Cuando somos adolescentes queremos ser adultos y cuando llegamos a la adultez queremos ser adolescentes, no aceptamos los límites ni las condiciones que nos pone la realidad. Pretendemos que un niño se comporte como adultos y no aceptamos la vejez. Queramos o no, cada edad, llegará inexorablemente. Qué mejor que amigarnos con ella y aceptar lo que cada momento nos propone. Vivir, aceptando cada etapa hace que no nos llevemos “asignaturas pendientes”, porque ellas generan crisis. Se suceden la crisis de los 30, de los 40, de los 50, de los...... y decimos que los cambios de décadas nos “caen” mal. La Astrología Humanística nos permite una lectura de los ciclos de edad que vuelve a ubicarnos en nuestro centro, alineados con el cosmos. Si observamos los tránsitos de los planetas más lejanos: Júpiter, Saturno-Luna Progresada, Urano, Neptuno y Plutón; vemos que ellos, cada 7 años se relacionan de una manera particular, mostrándonos en que aspectos “atrasamos” y en cuales estamos “demasiado adelantados” , trayéndonos las experiencias necesarias para ajustar nuestro reloj energético y biológico. A partir de sus tránsitos nos veremos obligados a hacer los cambios que no nos animábamos a hacer: “porque no era el momento”, “porque mi marido.....”, “porque mi hijo.....”, “porque no tengo tiempo”, “porque tengo que ocuparme de......” . Los planetas actúan sin pedirnos permiso y a veces de manera violenta o irreverente, empujándonos hacia el cambio. Si tenemos en cuenta los múltiplos de 7, entonces vemos que en realidad las crisis se nos intensifican alrededor de los 28 años, de los 35, de los 42, de los 49...... La Astrología Humanística tiene como función el autoconocimiento y la prevención. Si estamos cerca de un múltiplo de 7 sería bueno empezar tomar conciencia de cuales son las asignaturas nos llevamos a marzo. Una consulta con el Astrólogo nos ayudará a comprender mejor el motivo de nuestras crisis y visualizar el camino de salida, en función de nuestras características astrológicas. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Carta Natal ¿Para qué?

Desde hace siglos se conoce a la astrología como una manera de predecir el futuro, como oráculo, como un sistema o una ciencia adivinatoria. Hoy podemos pensarla como una forma de conocimiento interior. La ubicación de los astros en el momento de nuestro nacimiento nos instala en una energía que, en un sentido, "determina" nuestro destino. Que no sea así, depende de nosotros. Nuestro grado de libertad se establece cuando nos conocemos a nosotros mismos. La astrología como "Lenguaje Sagrado" permite mirar desde esa perspectiva la conducta humana y los vínculos. La propuesta es comprender nuestras propias Energías Zodiacales y cómo estas influyen en nuestras relaciones vinculares. Desde este punto de vista podemos utilizar a la astrología como una forma de conocimiento interior. Cuando no nos conocemos nos sentimos manejadas por fuerzas ajenas a nosotros y lo llamamos destino. Nosotros somos nuestro propio destino. Nos transformamos en hacedores cuando decidimos conocernos. Re-conocer nuestras energías nos ayudarán en nuestra evolución personal. Un estudio de tu Carta Natal: Te ayudará a conocerte mejor. Es una forma de conocimiento interior. Te ayudará en tu evolución espiritual. Te ayudará en la elección de tu pareja y tu vocación. Te permitirá comprender y mejorar tus vínculos familiares y laborales. Te ayudará a comprender mejor a tu hijo y orientarlo en su elección vocacional. Te permitirá descubrir nuevos recursos personales que te posicionarán de otra manera frente a tu trabajo, tu profesión y tus vínculos. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Carta Natal para niños y bebés

La Carta Astrológica Natal puede ayudar a los padres a saber algo más acerca de su hijo recién nacido o que esté transitando sus primeros años de vida. La Carta Natal es un mapa del ADN energético cuyos símbolos nos hablan de potencialidades que se irán desplegando a lo largo de la vida: personalidad, vocación, aptitudes, tendencias, fortalezas y debilidades. Se trata de un instrumento que de ser comprendido por los padres o responsables de la educación del niño podrán ayudarle a manifestar su verdadero ser, única clave para que tenga una vida feliz. La Carta Natal puede mostrar aspectos que hacen a su personalidad tales como: sensibilidad, agresividad, inteligencia emocional y mental, formas de vincularse, formas de autoexpresión, etc. También podemos encontrar explicación a las personalidades hiperquinéticas y algunas alternativas de cómo necesitan ser tratados estos niños, dado que hoy es muy habitual que se los medique para sedarlos, pues generan inconvenientes en la escuela por su conducta. También ayudará a descubrir aspectos vocacionales, y comprender que presionar a los hijos a seguir ciertas carreras o estudios pueden ser sólo proyecciones de sus propias expectativas, mandatos o frustraciones, y que de esa manera solo se logra sofocar y suprimir la individualidad y el propio ser del niño. La astrología puede resultar útil siempre que el astrólogo sea competente y siempre y cuando los padres tomen la carta como una guía en cuanto al potencial del niño y no como un oráculo que les asegure solo éxito o logros. Debemos tener en cuenta que una carta puede ser vivida de muchas maneras, pues cada niño es una persona diferente con diferentes necesidades específicas que diferirán tanto de los otros niños como de la de sus propios padres. La paternidad puede constituirse en la aventura de descubrir la singularidad esencial de cada niño y ayudar a desplegarla. No considero adecuado el uso de la Carta Natal para predecir el futuro ya que esto puede tener un efecto negativo en el aprendizaje. Al igual que muchos otros métodos de predicción, pueden actuar como condicionantes de su libre albedrío y no favorecer la actitud de esfuerzo y empeño para sobreponerse a los obstáculos. Es recomendable hacer la Carta Natal de todos los miembros de la familia (padres y hermanos), ya que es una manera de visualizar aspectos en común, afinidades y discrepancias; y tomar estas últimas como oportunidades de aprendizaje de uno con otro y de ambos entre sí. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Asesoramiento astrológico. Su diferencia con otros métodos

¿En qué consiste un asesoramiento astrológico desde la mirada de la Astrología Humanística? En principio es necesario que el consultante aporte los datos de su nacimiento: fecha, hora y lugar. A partir de aquí el astrólogo confecciona la Carta Natal la que puede hacerse a través de cálculos manuales o por medio de la computadora. Ambos métodos tienen la misma validez. Existen astrólogos que prefieren hacerlo manualmente porque aún no se han familiarizado con el manejo de la computadora o porque sienten que mientras dibujan y calculan van contactándose con la energía del consultante. De cualquier modo aquí lo importante es la lectura que se hace del gráfico y no cómo se dibujó el mismo. La lectura del mapa natal dependerá de la línea de la astrología a la que se dedique el astrólogo. Puede tratarse de Astrología Horaria Predictiva o Psicoastrología también llamada Astrología Humanística. Los Astrólogos Predictivos pondrán el acento en los sucesos pasados y futuros, dando datos de momentos en que sucederán las cosas. La mirada está puesta en lo que le sucedió y le sucederá al consultante. Este método, a mi criterio, condiciona al consultante, poniéndolo en estado de esperar cuando sucederá lo que el astrólogo le vaticinó. Se cumpla o no la predicción, el consultante no habrá aprendido nada de la experiencia ya que su rol ha sido pasivo depositando todo el poder en el astrólogo. Pensemos que una persona es predecible astrológicamente cuando ha integrado pocos aspectos de su personalidad. La Astrología Humanística en cambio se ocupará de que esa persona reconozca sus aspectos en sombra y por si misma "cambie su destino", ya que contará con las herramientas para ello. Tengamos en cuenta que "destino" según esta línea teórica es todo aquello que no conocemos de nosotros mismos. La Astrología Humanística considera que contamos con grados de libertad que nos permiten ser artífices de nuestras vidas. Esa es la razón por la que desde esta mirada se intenta poner al consultante en contacto con sus energías de manera tal que pueda conocer los recursos de los que dispone y analizar a partir de aquí cuales usa y son conocidos por él, y de cuales no tenía conciencia de su existencia, están en sombra, y por ende son jugados inconscientemente y que solo son registrados cuando son depositados o proyectados en otra persona. Algunas incógnitas que puede resolver una consulta astrológica es la distancia que existe entre lo que somos y lo que creemos ser, despertar nuestro potencial latente, responsabilizarnos de nuestra vocación, comprender nuestras conductas a la luz de los arquetipos, sentirnos más humanos, darnos cuenta que somos parte de un universo más amplio, conectarnos con nuestros ritmos y ciclos, conectarnos con nuestro propósito de vida comprendiendo los para qué más que los por qué de la existencia. ¿Cuál es la diferencia entre una carta natal que se entrega grabada en un cassette o en hojas impresas y la consulta astrológica? La primera se trata de un monólogo que, inevitablemente, cae en generalidades (tengamos en cuenta que dos personas que nacen simultáneamente y en el mismo lugar tendrán las mismas cartas natales). La Consulta Astrológica es la única manera de hacer una carta personalizada en función de las particularidades y singularidades del consultante ya que el astrólogo tomará contacto y establecerá un diálogo, orientando de esta manera el asesoramiento hacia las necesidades del cliente. Lic. Alicia Mabel Alfuso

Astrología Humanística

La Astrología Humanística es una línea de la astrología centrada en el hombre y no en el “destino”. A diferencia de la astrología clásica el astrólogo humanista utiliza el análisis de la carta natal como un instrumento que permitirá al consultante, poder ver con mayor claridad aspectos de la realidad y de su conducta y personalidad, que al permanecer inconcientes actúan como “destino”. El “destino” es, simplemente, lo que no vmos de nosotros mismos. Conocernos nos ayuda a ver y a cambiar los vínculos y situaciones que aparecen repetitivamente en nuestras vidas y que, por creer que su modificación no depende de nosotros, llamamos “mala suerte”. La Carta Natal es un mapa, un ADN, de nuestras energías. En ella el astrólogo humanista puede ver las múltiples formas y posibilidades que las energías potencialmente adoptan en la persona. Su tarea, durante la entrevista, es mostrar al consultante que sólo está utilizando una parte de su potencial y que es, justamente, esa otra parte desconocida la que actúa como un boomerang, limitando y obstaculizando la concreción de sus deseos. El astrólogo humanista trabaja para poner en luz aquellos aspectos desconocidos de nosotros mismos, colaborando para que nuestra caja de herramientas se acreciente y nos permita manejarnos de manera más inteligente frente a los problemas, la adversidad, los vínculos negativos, las propuestas no claras, las utopías en las que creemos pero que nunca se cumplen. La propuesta es ser protagonistas y no espectadores de nuestra vida. Una entrevista con el astrólogo nos permitirá saber donde estamos y dónde podríamos estar si dispusiéramos de todo lo que tenemos, pero que aún no pudimos descubrir. También nos orientará acerca de los posibles caminos que nos llevan a encontrarnos con ese ser desconocido que somos nosotros mismos y poder así, vivir más plenamente y en armonía con el universo. Lic. Alicia Mabel Alfuso