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Mirada Terapéutica - Alicia Mabel Alfuso
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Amor y Sacrificio:
Un ejemplo de cómo un defecto es una virtud fuera de lugar


Amor y Sacrificio
Decimos con orgullo: “doy todo por mis seres queridos”, “ayudo a todos”, “dejo de lado mis cosas con tal de ayudar a los demás”, “trabajo todo el día para que no falte nada”, “hace 5 años que no me tomo vacaciones”, “pobre…me da lástima hago todo por él”, “hoy dejé de hacer cosas por mí porque  me dio pena de…”, “llegué tarde porque tuve que hacer cosas para….”. Todas estas afirmaciones nos remiten al amor por los demás: mis hijos, mis padres, mis amigos, mis vecinos. En todas ellas existen actos de solidaridad.

Es  difícil decir  que hay algo incorrecto en esos actos. Sin embargo en todos hay algo en común y esto es alguien que se “sacrifica”, que no recibe lo que necesita, que pone de lado sus necesidades con tal de hacer algo por los demás.

Por lo general son  las personas…, casi siempre mujeres, que llegan lamentándose de la falta de colaboración y de agradecimiento que reciben de aquellos a los que da tanto amor.

Sus frases son: “yo doy todo y no recibo nada a cambio”, “estoy pendiente de mis hijos y ellos no me hacen caso”, “resuelvo todo en casa y cuando llega mi marido no tiene ganas de hablar y solo hace hincapié en lo que está mal”, “cuando quiero charlar o que estén conmigo siempre están ocupados”, “hice todo por mis amigas y cuando necesité no estuvieron”, “no puedo dejar de hacer por los demás cundo necesitan…pero estoy cansada de no recibir nada a cambio” etc., etc., etc..

En todo esto hay algo que falta y es “el Amor a Sí Mismo”.

El Dr. Edward Bach nos dice que un defecto es una virtud fuera de lugar. Amar es bueno pues se trata de una virtud, pero cuando en ese amor nos olvidamos de nosotros mismos, no satisfacemos nuestras propias necesidades se transforma en un defecto. Si “dar” tanto “amor” nos hace sufrir entonces se ha transformado en defecto.

Las personas que dan amor desmedido podrán decir que satisfacen su necesidad dando amor o haciendo cosas por los demás. Que hacer por los demás es lo que más les gusta…pero a renglón seguido nos dice que no reciben nada a cambio. La pregunta que podemos hacernos es ¿siempre que hacemos algo por los demás es por un pedido expreso del otro?... O simplemente ¿”creemos” que el otro necesita algo de nosotros?, Si no nos agradecen una y otra vez…¿por qué seguimos haciendo, lo que hacemos, de forma incondicional en vez  de empezar a poner ciertas condiciones y  pedir algo a cambio?. A veces ese algo a cambio es sólo un “Gracias”.

Tenemos que preguntarnos si cuando hacemos demasiado por los demás, lo hacemos por el otro o lo hacemos por nosotros mismos. Podemos hacerlo para que nos quieran, para tornarnos imprescindibles, para sentirnos útiles, para ejercer control sobre los demás, para que nos tengan en cuenta, para sentirnos víctimas, porque sino…qué haríamos de nuestras vidas.

Muchas veces no nos agradecen porque no damos tiempo o porque hacemos cosas que nadie nos ha pedido y suponemos que el otro necesita.

Me parece muy gráfico el ejemplo del señor no vidente que está en una esquina y alguien pasa por su lado y lo ayuda a cruzar. Cómo catalogaríamos esta acción: algunos dirán que es una persona solidaria que ayudo a quien lo necesitaba. Pero hay un detalle a tener en cuenta: ¿El ciego quería cruzar?

Quizás con nuestra ayuda en vez de solucionar algo, terminemos creando un nuevo problema. Muchas veces hacemos cosas por los demás que nadie nos pidió y el otro lejos de agradece termina sintiéndose molesto. ¿En nuestro afán de ayudar resultamos  colaboradores o “metidos”?. Quizás quién tiene el supuesto problema aún no tomó conciencia de ello, o aún no está dispuesto a modificar la situación, o aún necesite del problema para seguir aprendiendo.

Pensemos en nuestros problemas sin solucionar. ¿Los solucionaremos nosotros o esperamos de alguien que venga a solucionarlos? ¿Aceptamos que alguien se inmiscuya en nuestros conflictos con nuestros hijos, nuestra pareja o nuestros padres?

Amar al otro no es solo intentar ayudarlo sino escucharlo y aceptar que no soluciona su vida de la misma manera que lo haríamos nosotros.

Sé que también podrán decir que muchas veces el pedido es explícito y luego no hay agradecimiento, ni colaboración cuando necesitamos. En esos casos está nuestra elección de volver a ayudar cuando nos lo pidan.

Decimos que hacemos por el otro porque sentimos pena o lástima. Y cuándo sentiremos pena o lástima por nosotros mismos?.

Sólo se le pide ayuda a quién se lo ve fuerte y en condiciones de dar. ¿Será entonces que nunca nos mostramos necesitados y damos y damos sin condiciones ni reservas?

La Terapia Floral del Dr. Bach nos ayuda a salir de los lugares de sometimiento, de “felpudos”, de víctimas, de confusión para volver a nuestro eje; lo que implica discernimiento, amor incondicional y a nosotros mismos, regenerar nuestra autoestima. Eligiendo no seremos menos sensibles, sino que podremos hacerlo sin sufrir.

Lic. Alicia Mabel Alfuso
Lic. Alicia Mabel Alfuso en Terapia Floral Dr. E. Bach | M.I. 0276·008 | Psicóloga Social - Astróloga Humanística - Reiki Master - Constelaciones Familiares
Tel.: (011) 4308-4215 - Móvil: (011) 15-5835-3744 - E-mail: aliciaalfuso@gmail.com