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Mirada Terapéutica - Alicia Mabel Alfuso
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Ser mujer y no morir en el intento

Ser mujer y no morir en el intento
Adolescencia, menstruación, noviazgo, matrimonio, ser madre, ser profesional. Ser buena madre, ser excelente profesional, ser abnegada esposa y madre o ser eficiente profesional, llegar a los 40 sin arrugas ni rollitos de más y con las metas cumplidas que se esperan para esta edad, abordar la menopausia con alegría y entrar a la tercera edad con sabiduría...parece mucho para una sola mujer ¿no?.

Hace no mucho tiempo, unos 50 años atrás las mujeres no teníamos muchas opciones. Nuestra vida era casarnos o quedarnos para "vestir santos". Si nos casábamos el plan era tener hijos, educar a los niños, casarlos y luego oficiar de abuelas. En caso de no casarnos nos quedaba el rol de tías y de cuidar a nuestros padres cuando llegaban a viejos. No había opciones, teníamos que aceptar nuestro destino. Los roles eran preexistentes: novia, esposa, madre, tía, abuela.

A partir de la aparición del control de la natalidad empezamos a ser dueñas de nuestra sexualidad y comenzamos a elegir si queríamos o no ser madres y, en caso de querer serlo, cuándo y con quién.

El cambio de la economía y la apertura del mercado laboral hicieron que la mujer trabajara fuera de su casa siendo un pilar importante en la economía del hogar o eligiera ser profesional con independencia económica. Existe hoy para la mujer un abanico de opciones y con ellas un cúmulo de contradicciones y crisis asociadas.

Aún conviven modelos opuestos difíciles de integrar sin sentir culpa, exigencia, miedo, inseguridad, incertidumbre, duda.

En muchas mujeres es muy fuerte el mandato de ser esposa y madre, en otras aparece la necesidad de revelarse y ser profesionales exitosas dejando de lado el modelo conyugal. Algunas optan por cuidar a sus hijos y atender a sus maridos y otras quieren sentirse libres e independientes sin ataduras económicas ni afectivas. De cualquier manera en todas aparece el fantasma, la sombra de por qué no habré hecho o no habré cumplido con ese otro rol que cumplió esa otra, que también se siente insatisfecha por no haber cumplido con ese rol que sí cumplimos nosotras.

Cumplamos el rol que cumplamos aparecerán en nosotras y de acuerdo a las circunstancias los sentimientos de posesividad, culpa, celos, necesidad de ser tendidas en cuenta, baja autoestima, enojo, orgullo, miedo al abandono, miedo a la vejez, miedo al fracaso, sometimiento, pesimismo, aislamiento, apatía, descontrol, y muchos otros sentimientos y emociones que generan el ser mujer y no morir en el intento.

Estas y otras emociones son las que, de no tenerse en cuenta comienzan a enfermarnos.

Los remedios florales tienen la cualidad de elevar nuestras vibraciones energéticas y abrirnos a la recepción del yo espiritual; de esta manera la Naturaleza, con su virtud particular, nos libera de lo que es la causa de la enfermedad. No hay verdadera curación si no hay cambio de perspectiva, paz espiritual y felicidad interior.

Los remedios florales ejercen una influencia notable sobre la personalidad y ayudan al bienestar general independientemente de la estructura caracterológica del individuo, pues serán eficaces aún cuando la persona no crea en su acción benéfica e independientemente del nivel de evolución de su conciencia, y su efecto puede ser aumentado sensiblemente mediante el trabajo conciente, lo que implica un trabajo terapéutico en el que la persona comprenda el proceso que lo ha llevado a su enfermedad y acompañe el proceso de su sanación.

Lic. Alicia Mabel Alfuso
Lic. Alicia Mabel Alfuso en Terapia Floral Dr. E. Bach | M.I. 0276·008 | Psicóloga Social - Astróloga Humanística - Reiki Master - Constelaciones Familiares
Tel.: (011) 4308-4215 - Móvil: (011) 15-5835-3744 - E-mail: aliciaalfuso@gmail.com